Revestirse de Cristo
"Sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne."
Romanos 13:14
Hay una realidad espiritual que todo creyente debe recordar constantemente: nuestra vida no fue llamada simplemente a cambiar algunas conductas externas, sino a ser transformada desde lo más profundo por la obra de Cristo.
Cuando la Escritura nos llama a revestirnos de Cristo, utiliza una imagen poderosa. Como alguien que cambia sus antiguas vestiduras para colocarse una nueva. Esto nos recuerda que nuestra antigua manera de vivir ya no debe gobernar nuestro corazón.
Cuando una persona ha sido tocada y confrontada por el mensaje del evangelio, su vida ya no puede permanecer igual. Ahora, esa persona ha pasado de muerte a vida. El Espiritu Santo comienza a obrar en su interior, y la transformación se hace evidente en sus pensamientos, palabras y acciones. Ahora ve el pecado desde una perspectiva diferente, y su deseo es agradar a Dios en todo lo que hace.
Una nueva identidad en Cristo
El evangelio no solamente nos habla de lo que Cristo hizo por nosotros, sino también de quiénes somos ahora en Él. Hemos recibido una nueva identidad, una nueva esperanza y un nuevo propósito.
Revestirse de Cristo significa vivir conscientes de que pertenecemos a Él. Cada pensamiento, palabra y acción debe reflejar la realidad de que hemos sido llamados a caminar en obediencia y santidad.
Efesios 1:4 dice: "Según nos escogio en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él"
La Biblia no dice para que vivamos según nuestras propias voluntades, sino que El nos escogio para ser santos. Un creyente verdadero ama la santidad, ama la obediencia, ama a su projimo y ama la verdad. Si en verdad somos hijos de Dios, nuestra vida reflejará el caracter de Cristo en todo lo que hacemos.
Abandonando la vieja naturaleza
La vida cristiana implica una lucha constante contra aquellas cosas que buscan alejarnos de Dios. No vivimos guiados por nuestros antiguos deseos, sino por la gracia que Cristo nos ha dado.
Esto no significa que el creyente nunca tendrá luchas, sino que ahora existe una nueva dirección: ya no vivimos para nosotros mismos, sino para Aquel que nos llamó.
Vivir reflejando a Cristo
El propósito de revestirnos de Cristo es que otros puedan ver en nuestra vida una pequeña expresión de Su carácter. Su amor, humildad, paciencia y verdad deben formar parte de nuestra manera de vivir.
Cada día tenemos la oportunidad de recordar que nuestra identidad está segura en Cristo y que nuestra mayor satisfacción se encuentra en caminar cerca de Él.
Oremos
Señor, ayúdanos a vivir cada día recordando que pertenecemos a Cristo. Que nuestras palabras, pensamientos y acciones reflejen Su carácter. Enséñanos a abandonar todo aquello que nos aleja de Ti y a caminar en la nueva vida que nos has dado por medio de Jesús.